Conviertes cualquier habitación en una fiesta. Es un don. Y una maldición.
La vida es tu escenario y naciste para actuar. Eres la persona más viva en cualquier habitación: ríes más fuerte, bailas más tiempo, haces que los extraños se sientan como amigos. Odias estar solo casi tanto como odias estar aburrido. Cada momento debería ser un recuerdo. Pero aquí está el problema: todo ese brillo a veces es una distracción de cosas que no quieres sentir. Cuando la música se detiene y la multitud se va, ¿quién eres? Esa es la verdadera pregunta. Y vale la pena responderla.
Consigue tu lectura — gratis en iPhoneiluminas cada habitación y nadie nota cuando la luz se atenúa. Porque los has entrenado para que solo vean el espectáculo.