Quiere las miradas de la sala. Actúa de todas formas.
Quieres ser observado y has decidido dejar de avergonzarte por ello — tomarás el micrófono incluso cuando sospechas que la sala está por distraerse. Hay verdadero coraje en eso: actuar por atención que no estás seguro de recibir. El Ojo nota el punto débil, sin embargo — cuando la audiencia se adormece, te lo tomas como algo personal, y el mohín es solo dolor disfrazado. No eres necesitado. Eres lo suficientemente valiente para admitir que quieres ser visto.
Consigue tu lectura — gratis en iPhoneQué te cuesta realmente cuando la audiencia se distrae.