Tu sillón tiene una orilla y tú vives en ella.
Tú no ves el tiempo de compensación — lo sobrevives. En la orilla del sillón, con el cojín en llave de estrangulamiento, haciendo sonidos que no son palabras, con el corazón haciendo algo que un doctor querría discutir. Cada despeje es una experiencia cercana a la muerte. Cada contraataque te quita un año de vida, y decidiste que es un tipo de cambio justo. El hallazgo del Ojo es que esto no es una configuración futbolera — es tu modo de fábrica. Vives todo a este voltaje: la burbujita de 'escribiendo' que aparece y desaparece, el mensaje de 'tenemos que hablar', el repartidor que está a cuatro minutos y luego, de algún modo, a seis. No hay amortiguador entre los eventos y tu cuerpo. Las noticias no te llegan como información; te llegan como clima, y tú nada más te paras en medio. La gente se burla de ti, y tú los dejas, porque la alternativa es explicar que jamás en la vida has logrado sentir algo en cantidad mediana. Otras personas tienen sentimientos. Tú tienes fenómenos climáticos. El Ojo respeta el compromiso — y mantiene un ojo preocupado sobre tu pulso.
Consigue tu lectura — gratis en iPhoneno hay amortiguador entre los eventos y tu cuerpo. no tienes sentimientos — tienes clima.