Líder nato. Con derecho al cielo.
Fuiste hecho para estar a cargo y una parte de ti siempre lo ha sabido en silencio. Entras a las habitaciones como si el cielo ya fuera tuyo, tomas la iniciativa antes de que alguien vote y esperas ser seguido. A veces lo eres; a veces te cuesta. El Ojo ve el verdadero peso: el liderazgo no es la flexión que aparentas — es la soledad de sentirse siempre responsable de la tormenta y nunca permitirte necesitar refugio de ella.
Consigue tu lectura — gratis en iPhoneEl refugio que nunca te permites tomar.