Lealtad profunda. Un temperamento como el clima.
Tu lealtad es oceánica — profunda, constante e imposible de fingir. Pero tu temperamento se mueve como el clima: calmado por kilómetros y de repente ya no. La gente se siente más segura contigo y menos quiere cruzarse en tu camino, y ambos instintos son acertados. El Ojo lee la marea en ti: amas de una manera que inundaría por la persona correcta, y esa misma profundidad que te hace devoto es la que hace que tu enojo sea real cuando llega.
Consigue tu lectura — gratis en iPhoneLo que la calma retiene hasta que ya no puede.