Libre, rápida y alérgica a que la carguen.
Prefieres hacerlo sola y cansada antes que deberle el favor a alguien. El movimiento es tu botón de reinicio: superas un mal humor antes de sentarte en él. El Ojo capta el reflejo: ofreces ayuda constantemente y te estremeces cuando te la ofrecen a ti, porque necesitar a otros se siente como una fuga en el casco. La independencia parece fortaleza en ti. A veces es solo la habitación más solitaria que sabes construir.
Consigue tu lectura — gratis en iPhonePor qué aceptar ayuda se siente más peligroso que necesitarla.