Sacrifica todo por el progreso.
Cambiarías cualquier cosa — comodidad, salud, el cuerpo en el que estás — por lo que viene después. El progreso no es una meta para ti, es una vocación, y el espejo no deja de recordarte lo que está pidiendo. Trabajarás a través del dolor y lo llamarás eficiencia. El Ojo ve el trato: hablas de un futuro mejor para todos, pero lo primero que sigues sacrificando para ello eres tú mismo.
Consigue tu lectura — gratis en iPhoneLo primero que sigues alimentando al futuro.