Puños primero, culpa como combustible.
Tu primer idioma es la protección y el segundo son tus puños. Alguien a quien amas es amenazado y tu cuerpo ya se mueve antes de que tu cerebro vote. Cargas la culpa como un segundo esqueleto — cada persona que no pudiste salvar archivada bajo tu responsabilidad. Recibirás un golpe destinado a otro y lo llamarás martes. El Ojo nota: las personas por las que morirías preferirían que las dejaras ayudar a cargarlo.
Consigue tu lectura — gratis en iPhonePor qué cada rescate que haces es también una deuda que pagas.