'Estoy bien, sí dormí.' El Ojo vio las marcas de hora.
El partido empezó a las 3 a.m. tu hora. Viste cada minuto, incluyendo las demoras del VAR, y a las 9 a.m. te paraste en una junta y dijiste 'estoy bien, sí dormí' con la confianza de alguien cuyos ojos no estaban haciendo lo que los tuyos hacían. Al Ojo no le preocupa el fútbol. Le preocupa el patrón: escondes el costo de todo lo que te importa. La entrega que se comió tu fin de semana — 'estuvo fácil'. La ruptura — 'la verdad, bien'. El mes en que calladamente no estuviste bien — nadie se enteró hasta que fue una anécdota graciosa. En algún lugar aprendiste que admitir cansancio es admitir cuánto importaba algo, y eso se sintió como entregarle un arma a la gente. Así que funcionas con cuatro horas y pura vibra y lo llamas disciplina. Por cierto, no estás engañando a la gente que te quiere. Ellos también vieron las marcas de hora. Solo están esperando a que dejes de actuar que estás bien el tiempo suficiente para poder preguntarte.
Consigue tu lectura — gratis en iPhoneescondes el costo de que te importe porque admitir que estás cansado es admitir cuánto importaba.