Coraje antes del segundo pensamiento.
Dices 'yo lo tengo' antes de que tu cerebro termine de calcular el riesgo — y de alguna manera ese es el punto. Cuando una sala se queda en silencio y alguien tiene que hablar, ya estás de pie. No es que el miedo te evite; simplemente lo tratas como un pistoletazo de salida. El Ojo observa: entrarías en un edificio en llamas por un extraño y lo restarías importancia después. La imprudencia y el heroísmo comparten una puerta, y tú la mantienes abierta.
Consigue tu lectura — gratis en iPhonePor qué 'alguien debería hacer algo' siempre termina con que tú lo hagas.