No es el jersey de la suerte. Excepto que sí es absolutamente el jersey de la suerte.
El mismo asiento. La misma botana. El jersey que no se lava desde que empezó la racha ganadora — y te peleas con quien le diga coincidencia. No dices el marcador en voz alta mientras el partido está vivo, porque sabes lo que pasa cuando se dice. Al Ojo esto le fascina, porque en realidad no se trata de fútbol. Es una negociación con el caos. Lo haces en todas partes: la rutina antes de la entrevista, la pluma de la suerte, esa manera tuya de no anunciar las buenas noticias hasta que sean seguras-seguras, no vaya a ser que el universo escuche y se le ocurran ideas. El ritual es tu forma de sostener lo insostenible. No puedes controlar el resultado, el desenlace, a la otra persona — pero puedes controlar los calcetines, así que los calcetines se vuelven sagrados. ¿La verdad? El Ojo lo entiende. El mundo es enorme e indiferente, y tú encontraste la manera de sentirte participante en vez de espectador. Quédate con los calcetines.
Consigue tu lectura — gratis en iPhoneel ritual nunca fue para el equipo. es la única parte del resultado que el universo te deja sostener.