No es una fase. Lleva quince años sin ser una fase.
Tú no ves el Mundial — llevas cuatro años esperándolo. Mientras todos los demás descubrieron el fútbol el martes pasado, tú estuviste aquí en los años muertos, sufriendo a gritos en horarios que nadie respetaba. Y el Ojo ve lo que esto es en realidad: tú no sabes hacer las cosas a medias. Ni con equipos, ni con personas, ni con nada. Tus amistades tienen aniversarios. Tu lealtad tiene cicatrices. Cuando te comprometes, es prácticamente un contrato notariado, y juzgas en silencio a la gente que trata lo que amas como si fuera contenido. El grupo de WhatsApp ya sabe que no se te escribe durante el partido — ese límite tomó años y no te arrepientes de nada. Sí, te cuesta: te tomas personal que otros sientan menos que tú, sobre literalmente todo. Pero en un mundo de gente a medias hasta con su propia vida, tú eres de los pocos que están adentro por completo. El Ojo lo respeta. Casi siempre.
Consigue tu lectura — gratis en iPhoneno le temes a perder en realidad. le temes a sentir tanto junto a gente que no siente nada.