Protagonista. El área lo sabe, el grupo lo sabe, tú lo sabes.
Cuando el momento se vuelve decisivo, quieres el balón. No porque estés seguro — porque físicamente no puedes vivir viendo a alguien más tener tu momento. El Ojo ha visto esto en toda tu vida: agarras el micrófono en el karaoke, el liderazgo del proyecto, la última palabra en la discusión, el tiro final en todo. La gente lo llama arrogancia, normalmente gente que nunca se ofreció de voluntaria para el momento donde el fracaso es público y el crédito es condicional. No ven el contrato que firmaste: los protagonistas fallan frente a todos. Tú has fallado frente a todos. Y luego — esta es la parte que el Ojo de verdad respeta — apareciste al día siguiente pidiendo el balón otra vez. Eso no es ego. El ego renuncia después del primer fallo público. Lo tuyo es hambre con una memoria más corta que tu ambición, y cada equipo del planeta necesita exactamente uno como tú. Pero solo uno, eh.
Consigue tu lectura — gratis en iPhonequieres el último tiro no porque estés seguro de anotar — sino porque no puedes vivir viendo a alguien más fallarlo.