Las reglas aplican para todos los que no amas.
La misma falta, dos veredictos. Si la hizo tu gente: 'fue suave, apenas lo tocó, el otro se tiró un clavado'. Si se la hicieron a tu gente: roja directa, veto de por vida, y quisieras que la cabina también revisara su carácter. Al Ojo tu jurisprudencia le parece casi tierna, porque la corrupción es purísima: tu balanza de la justicia tiene un dedo encima, y el dedo es amor. El ex de tu mejor amiga es un criminal de guerra cuyo nombre ya no se pronuncia. Tu hermano 'hizo lo que pudo en una situación complicada'. Tu amiga que dejó plantado al grupo en el viaje 'trae muchas cosas encima'; el conocido que hizo exactamente lo mismo es 'la verdad, grosérrimo'. El expediente se escribe solo según la camiseta. Una lealtad como la tuya es rara y ligeramente peligrosa — cualquiera dentro de tu círculo es funcionalmente incondenable, lo cual se siente increíble desde adentro del círculo y aterrador desde un paso afuera. La nota del Ojo para el acta: la gente que amas ya ganó el único juicio que te importa. Podrían costearse un veredicto honesto tuyo. Hasta podría ser la cosa más leal que nunca les has dado.
Consigue tu lectura — gratis en iPhonetu balanza tiene un dedo encima, y el dedo es amor. el ojo revisó quién lo puso ahí.