No te caes. Asciendes.
Escalaste hasta el aire enrarecido donde casi nadie va. Las plataformas desaparecieron, las sombras se arremolinaron, la gravedad se volvió codiciosa — y seguiste ascendiendo. Esta es una compostura poco común: cuanto más altas las apuestas, más tranquilo te vuelves. El Ojo ha visto a muchos escaladores quebrarse a esta altitud. Tú no.
Consigue tu lectura — gratis en iPhonete vuelves más tranquilo mientras todos entran en pánico. eso no es suerte — es quién eres bajo presión.