Estás bien. No perfecto, pero sabes que está bien.
Tienes una relación saludable contigo mismo. ¿Hay momentos tambaleantes? Claro. ¿Días en que el crítico interno se vuelve ruidoso? Totalmente. Pero tu base es sólida. Te recuperas. No dejas que un mal momento te defina. Te conoces lo suficiente para saber tus defectos y eres lo suficientemente seguro para no dejarte destruir por ellos. Así es lo saludable: no confianza constante, sino recuperación consistente.
Consigue tu lectura — gratis en iPhoneestás mayormente bien contigo mismo y ese 'mayormente' está haciendo más trabajo pesado de lo que crees.