Eres la paz en forma humana.
Eres la sensación de estar tumbado en la hierba cálida con los ojos cerrados, el sol en tu cara y absolutamente ningún lugar al que necesites ir. Eres quietud. Eres ese raro y dorado momento en que todo el mundo se ralentiza y todo se siente bien — genuina, profundamente bien. Las personas se sienten más tranquilas a tu alrededor sin saber por qué. Tu núcleo emocional no es ruidoso ni caótico. Es suave. Cálido. Constante. Como una larga exhalación después de un día duro. Le recuerdas a la gente que la paz no es algo que se encuentra. Es algo que ERES. Y en un mundo que siempre tiene prisa, tu energía es un regalo que la mayoría de la gente no merece.
Consigue tu lectura — gratis en iPhoneansías la paz tan intensamente porque has vivido en el caos el tiempo suficiente para conocer la diferencia.