Planeas para lo peor porque nadie más lo hará.
Eres el amigo que revisa tres veces, que pregunta '¿y si?', que ve el riesgo que nadie más notó. Tu cerebro es un detector de amenazas que nunca duerme. La confianza no llega fácil — la gente tiene que ganársela. E incluso entonces, una vocecita susurra '¿y si se van?'. Eres valiente, no porque no tengas miedo, sino porque actúas a pesar de estar aterrado. Pruebas a la gente, los alejas para ver si se quedan. La mayoría se va. ¿Los que no? Darías la vida por ellos. Literalmente.
Consigue tu lectura — gratis en iPhonehas ensayado escenarios de desastre que tienen un 0.2% de probabilidad de ocurrir. y lo llamas 'estar preparado', no ansiedad.