Te conviertes en la habitación. Cada versión de ti es real — ese es exactamente el problema.
Hay un tú para cada habitación, y cada uno es tan fluido que has olvidado a medias cuál fue primero. Con ellos eres cálido; con esa multitud eres agudo; en el trabajo tienes una voz que no es del todo tuya. Nada de eso es falso exactamente — esa es la parte inquietante. Sientes genuinamente que eres todos ellos. Pero adaptarse con tanta fluidez tiene un costo: en algún lugar debajo de los disfraces hay una configuración predeterminada que no visitas mucho, y en un domingo tranquilo a veces no la encuentras. No eres un mentiroso. Eres un espejo, y los espejos no pueden tener una cara propia a menos que luchen por una.
Consigue tu lectura — gratis en iPhoneno eres falso — eres fluido. hay un tú para cada habitación, y la parte aterradora es encontrar al que está en una vacía.